Una peregrinación compartida

A veinticinco años de distancia del histórico encuentro interreligioso de oración por la paz convocado por Juan Pablo II en Asís en el año 1986, la ciudad de san Francisco ha vuelto a acoger el 27 de octubre de este año a eminentes representantes de las diferentes confesiones cristianas y de las principales tradiciones religiosas del mundo para transcurrir con el Santo Padre una jornada de reflexión, diálogo y oración por la paz y la justicia en el mundo. «Peregrinos de la verdad, peregrinos de la paz» ha sido el lema elegido por Benedicto XVI, que ha querido indicar así que la paz y la concordia pueden ser alcanzadas cuando todos nos ponemos sinceramente en camino en busca de la verdad.

Como hecho significativo de esta «cumbre religiosa», entre los invitados también figuran algunos intelectuales sin ninguna afiliación religiosa específica, pero abiertos y respetuosos hacia la dimensión espiritual de la persona y el Misterio de Dios. A diferencia del encuentro de 1986, que se definió y organizó como encuentro de oración por la paz, el actual ha subrayado el aspecto de la peregrinación común hacia un destino compartido: la búsqueda de Dios como fundamento último y definitivo de la Verdad en la que todos los caminos genuinamente humanos confluyen.

pelegrinatge1

pelegrinatge2

Para nosotros cristianos, la Verdad no es un concepto abstracto ni una ideología, la hemos reconocido en una persona que para nosotros se ha hecho Camino para mostrárnosla: Jesús de Nazaret. Y sabemos que nos acercamos más y más a la Verdad en la medida que vivimos como Él, sirviendo y acogiendo a nuestros hermanos sin exclusiones ni imposiciones. La fidelidad a la Verdad, pues, no es un obstáculo al entendimiento entre personas de convicciones religiosas diversas, sino que es precisamente lo que la hace posible. Todos somos peregrinos encaminados hacia una mayor plenitud de Vida que nos es continuamente ofrecida por parte de Dios.

Donde existe auténtica experiencia de Dios, no hay sitio para intransigencias ni para autosuficiencias. Ni tampoco para relativizaciones allanadoras de la Verdad. Las diferentes vías religiosas son respetables y legítimas, siempre que conduzcan hacia el bien y la bondad, pero no todos los caminos son iguales ni llevan exactamente al mismo lugar.

La Iglesia anuncia a Jesucristo como Revelación y como Revelador de la Verdad plena de Dios y del hombre. Y eso lo hace no menospreciando o ignorando las experiencias religiosas ajenas al cristianismo, sino dialogando con ellas. La misión evangelizadora de la Iglesia se realiza en diálogo constante con las culturas y con las religiones del mundo. Anuncio y diálogo no se contraponen ni se sustituyen uno a otro sino que se complementan. Ambos son necesarios para peregrinar hacia Dios siguiendo las huellas de Jesús.

Cinto Busquet
La Seu d'Urgell, octubre 2011

Volver a Archivo - Volver al inicio